“Tu voto decide: votos o balas, patria o colonia, tu voto decide, paz o violencia”

El mundo observa con malos ojos a Venezuela, Nicolás Maduro resulta electo. El pasado 20 de mayo se celebraron los comicios en Caracas, donde por 5,823,728 votos (67%), Nicolás Maduro se colocó como el ganador de las elecciones. Más de 80 países, actores políticos, sociales, empresariales y religiosos repudian los resultados en la nación sudamericana.
¿Por qué Maduro en plena crisis venezolana? Quizá la respuesta más acertada sea la abstención. Se estima que un 54% de la población se abstuvo al voto. Sin embargo, esto puede revelar más de lo que creemos de la situación social y política del país. Las anteriores elecciones presidenciales en Venezuela habían tenido altos índices de participación electoral muy contrastantes a estas, donde se veía una Caracas vacía, desolada y abandonada. A las 6 de la mañana el presidente Maduro acudió a votar enviando un ambivalente mensaje a los venezolanos: “Yo llamo a todos los venezolanos, a todas las venezolanas, tu voto decide: votos o balas, patria o colonia, tu voto decide, paz o violencia”.
Apuntar que la deserción sufragista de la población sea una consecuencia del miedo podría resultar anticipado y tendencioso, pero las imágenes captadas durante el anuncio que declaraba a Nicolás Maduro como presidente electo dicen más que mil palabras. Decepcionados, tristes y algunos con lágrimas en sus rostros, con gestos de arrepentimiento y desaprobación recibieron los venezolanos nuevamente al mandatario.
En una Venezuela donde la comida y las medicinas escasean, la insoportable inflación abate los sueldos de los ciudadanos y el aislamiento internacional, es necesario valorar los siguientes puntos que pueden ser la clave para el éxito de Maduro. El control institucional, que deja a disposición del presidente el control de la fuerza armada, que tiene un poder económico que incluye el control de la petrolera PDVSA. Otro punto a considerar es la falta de fortaleza en la oposición, de la cual Maduro se beneficia con creces. Y finalmente la manipulación social a través de programas asistencialistas de venta de comida subsidiada en zonas populares y el “Carnet de la patria” que permite la inserción a programas sociales y bonos que benefician alrededor de 16 millones de personas. Estas acciones han sido denunciadas por la oposición como un “mecanismo de control social”.
Aunque las elecciones se celebraron en paz, existieron múltiples denuncias por irregularidades durante todo el proceso, según Henri Falcón candidato opositor, esta elección “Carece de legitimidad y en tal sentido nosotros desconocemos este proceso electoral”.
Cualquiera que sea la razón para la abstención venezolana, es innegable que esta crisis ha hecho que más de 4 millones de venezolanos hayan abandonado su país de origen, tras los brotes de violencia en el país. Es importante señalar que el gobierno venezolano no tomó las medidas adecuadas para que estos ciudadanos ejercieran su derecho al voto desde las entidades donde actualmente radican, que tuvo como consecuencia la inclinación de la balanza hacia la victoria de Nicolás Maduro.
A raíz de los resultados publicados, distintos países alrededor del mundo declararon no reconocer las elecciones en Venezuela, acusándolas de un acto ilegitimo alejado de toda acción democrática. Entre estas declaraciones internacionales, el presidente Enrique Peña Nieto tachó de “autoritario” al gobierno de Maduro, desestimando su triunfo.
¿Serán justas estas elecciones que no contaron con la mitad de la participación de los venezolanos? Aunque desde luego se niega una “dictadura” y un gobierno opresivo, los actos por parte del gobierno venezolano indiscutiblemente le dicen al mundo lo contrario.

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