Propone diputada Ana Estrada reformar la Constitución de Chihuahua a fin de disminuir el financiamiento a los partidos políticos

H. CONGRESO DEL ESTADO
P R E S E N T E.-

La suscrita, en mi carácter de Diputada de la Sexagésima Sexta Legislatura del H. Congreso del Estado e integrante del Grupo Parlamentario de MORENA, con fundamento en lo dispuesto por los artículos 64, fracciones I y II; y 68, fracción I, de la Constitución Política del Estado, así como el artículo 167, fracción I de la Ley Orgánica del Poder Legislativo, acudo a esta Soberanía a presentar Iniciativa con carácter de Decreto que reforma la fracción I del artículo 27 Bis de la Constitución Política del Estado de Chihuahua, a fin de disminuir en un 50 % el financiamiento a los Partidos Políticos. Lo anterior, con sustento en la siguiente:

E X P O S I C I Ó N D E M O T I V O S

Uno de los elementos característicos de una democracia verdaderamente representativa y funcional es la austeridad. La razón es sencilla: la existencia de un régimen político en el que la voluntad ciudadana sea la pauta de las decisiones fundamentales del Estado y en el que la actividad gubernamental genere resultados que impulsen el bienestar de la mayoría, sólo puede ser posible cuando la actividad política es ajena al dispendio y al privilegio.

Desafortunadamente, en México la política ha estado marcada por la ausencia de sobriedad, el derroche y la opulencia. En nuestro país, tener un cargo público ha sido visto indebidamente por muchas personas como la puerta de entrada a la riqueza. En tal contexto, como lo muestran diversos estudios, tener poder político se ha convertido en sinónimo de concentrar recursos y dinero , así como poder. Y en medio de esa realidad distorsionada, han surgido frases lamentables como aquella que afirmaba: “Que un político pobre, era un pobre político”.

Esta situación puede ayudar a explicar en cierta medida muchos de los males que aquejan a las y los mexicanos, desde la falta de crecimiento económico, hasta la falta de eficacia en el combate a la desigualdad y, por qué no decir, una desigualdad injusta.

Después de todo, ¿quién puede esperar que una clase política acostumbrada al privilegio luche de manera efectiva por el bienestar de la mayoría y por evitar la polarización social? No es casualidad que México sea uno de los países más desiguales del mundo. Aquí el 1% más rico dispone del 22% del ingreso total, mientras que en otros países el 1% más rico sólo dispone de un porcentaje que fluctúa entre 6 y el 10% del ingreso . Así que como atinadamente señala Lorenzo Meyer: “la democracia representativa mexicana tiene poco de democracia, menos de representativa y mucho de callejón sin salida” .

Esto no puede continuar así, la voluntad mayoritaria de la población mexicana expresada de manera contundente en las urnas, nos exige, señoras y señores Senadores, a una transformación profunda de nuestra realidad y sentar las bases de una nación más próspera y equitativa, en la que las oportunidades de desarrollo no estén reservadas sólo a unas cuantas personas.

Please follow and like us:

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *