El helicopterazo y sus momentos comunicacionales

 

El 24 de diciembre una noticia se escurría por todos los grupos y chats de Whatsapp, había caído un helicóptero  y se especulaba que en él iban el Senador Rafael Moreno Valle y la Gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso. Minutos después del incidente, Joaquín López Dóriga “El Teacher”, salía en sus redes sociales con un video corto de 30 segundos en el que decía: “en este momento les puedo dar por confirmado en un accidente aéreo la muerte de la Gobernadora del estado de Puebla junto con su esposo, Coordinador de la bancada del PAN en el Senado de la República y también ex Gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle”.

Así se empezada a dibujar el escenario mediático que cimbró la clase política y a México en general. La sociedad ya no es ajena a este tipo de noticias, los mexicanos siempre nos sensibilizamos con este tipo de tragedias y claro está, comenzaron todo tipo de especulaciones y suposiciones, acompañadas de las Fake News que corrieron como pólvora por redes sociales.

Dentro del terrible accidente hubo momentos clave para crear o prevenir crisis comunicacionales que fueron utilizadas por los equipos de comunicación de los diferentes entes políticos. En primera instancia el vocero del gobierno de Puebla Max Cortázar, durante una rueda de prensa confirmó la caída de la aeronave con la matrícula  XA-BON; acto seguido, envió condolencias a las familias de los fallecidos; luego exigió una investigación transparente, imparcial e independiente con peritos internacionales que puedan esclarecer, sin el menor margen de duda, la situación que llevó a la pérdida de la vida de los tripulantes y pasajeros del helicóptero; después anunció que el Secretario de Gobierno Jesús Rodríguez Almeida asumiría como encargado del Despacho en lo que el Congreso local convocaría a elecciones en un plazo no mayor de 5 meses.

La rueda de prensa se dio en un entorno de seriedad sin lugar a preguntas para los medios de comunicación, una rueda de prensa con el mismo protocolo que la que dio el Presidente Felipe Calderón aquel 4 de noviembre de 2008, por el fallecimiento de Juan Camilo Mouriño, su principal colaborador y su mejor amigo. El mismo formato y el mismo manejo de información. Una medida efectiva y de cajón, ya que se cubre el primer espacio dentro de la crisis y da ruta a la información, y lo más importante, se posiciona el mensaje y se presiona al Presidente de la República para que salga inmediatamente con un mensaje, es decir, se gana el espacio comunicativo.

Andrés Manuel, por otro lado, cubrió rápidamente el espacio comunicativo por medio de un tuit: “estoy recibiendo información el desplome de un helicóptero, por confirmar que iban la Gobernadora y el Senador”, una hora después confirmó el deceso y envió condolencias a la familia, mientras al mismo tiempo asumió como autoridad el compromiso de investigar las causas, decir la verdad de lo sucedido y actuar en consecuencia. Nuevamente un protocolo similar, llenar los espacios informativos.

El día 26, el Presidente en su rueda de prensa matutina, anunciaba que un organismo internacional independiente  llevaría las investigaciones del accidente, es decir atendiendo a lo solicitado por el vocero del gobierno de Puebla con punto y coma. Esta medida de comunicación es buena ya que de inmediato el ejecutivo atiende  los problemas políticos y sociales que acontecen en el momento.

A pesar que el suceso por su naturaleza es complejo dentro de un contexto político similar, han habido otros sucesos que marcaron a otros presidentes, el caso mas significativo fue el caso Ayotzinapa en el que Enrique Peña Nieto duró casi dos semanas sin abordar el tema, por lo que el vacío informativo de las autoridades provocó que la crisis de comunicación llegara a niveles tan altos que nunca pudieron revertirla, marcando negativamente la imagen del gobierno. Por el lado contrario, recordemos cuando en el gobierno de Calderón ocurrían crisis que tenían que ver con atentados del crimen organizado, el Presidente acudía al lugar de los hechos a dar su conferencia de prensa con los familiares de las víctimas, con lo que cerraba la crisis.

En conclusión, durante los momentos de crisis de un gobierno, los equipos de comunicación deben estar capacitados para sortearlos con éxito y no crear una crisis de la crisis. Podrá sonar frío, pero estos momentos en los que la prensa y la sociedad están volcados en un tema en especifico no puede haber margen de error y toda la información debe de ser milimétricamente cuidada, ya que los vacíos serán llenados por la especulación, por las Fake News o por los adversarios políticos que les gusta hacer leña del árbol caído.

Desde el cuartel.

Héctor Ochoa.
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