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Martes 11 de Agosto del 2020
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Siria y la Mossad

Rubén Aguilar Valenzuela

El Espía (Estados Unidos, 2019) es una serie de Netflix en seis capítulos sobre la vida del agente de la Mossad, Eli Cohen (Sacha Baron Cohen), que en los años sesenta se infiltra en las estructuras más altas del poder en Siria. La dirección y el guión es de Gideón Raff y Max Perry a partir del libro L’espion qui venait d’Israël (El espía que vino de Israel), de Uri Dan y Yeshayahu Ben Porat.

Cohen nace en 1924 en Alejandría en el seno de una familia judía originaria de Alepo, Siria. En 1949 sus padres y tres hermanos decidieron mudarse a Israel, pero él decide quedarse en Egipto, para colaborar con la comunidad judía que quiere emigrar a Israel. En 1957, tras la Guerra de Suez, Cohen llega a Israel y solicita ser incorporado a la Mossad, pero en dos ocasiones lo rechazan.

Esto porque en la valoración de la agencia israelí Cohen tenía  “un alto coeficiente intelectual, un coraje notable, una memoria fenomenal y capacidad para guardar secretos”, pero que “a pesar de su apariencia modesta, era extremadamente vanidoso y tenía muchos conflictos internos”.

En 1959 se casa con Nadia Majald, una judía iraquí. Su situación económica no es buena. Él trabaja como contador y ella como costurera en su casa. En 1960, la Mossad lo contacta, pero ahora es él quien rechaza la oferta. Un mes después pierde su trabajo y de nuevo se acerca con la agencia. Su misión es infiltrarse en la cúpula del poder político en Siria, para hacerse de información que ayuda a Israel en la lucha que mantiene con ese país.

Cohen hablaba árabe, inglés y francés. La Mossad lo somete a un intenso entrenamiento de seis meses antes de iniciar la operación. Su primer destino es Buenos Aires, ya como Kamal Amin Thabet, con el objeto de ganar la aceptación de la comunidad de expatriados sirios que viven en Buenos Aires, Argentina.

Aquí se hace pasar como un rico empresario textil que se define como un nacionalista sirio, aunque nunca haya vivido ahí, que quiere ir a su patria, para ayudarla. En Buenos Aires, con una gran facilidad, logra ganarse la amistad de miembros influyentes de la comunidad de expatriados sirios, entre los que se contaban diplomáticos y personal militar de la embajada.

Una figura clave, que después jugará un papel importante en la historia Siria, es el coronel Amin al-Hafez, simpatizante del Partido Baaz, que se desempeña como agregado militar en la Embajada de Siria en Buenos Aires. Después será una relación fundamental en el trabajo de Cohen.

En 1962 se instala en Damasco con el aval de sus nuevos amigos. En la capital siria empieza a llevar una intensa vida empresarial, exporta e importa, y también social. En su casa organiza fiestas a las que asisten funcionarios del gobierno e integrantes del Ejército. A menudo terminan en orgías, que se hacen célebres.

Cohen se gana la confianza de sus invitados, los que él quiere, y se vuelve su confidente. Y también el “soltero” más codiciado en Damasco. Se relaciona con mujeres de las familias más ricas y poderosas de Siria.

A través de sus amigos se hace invitar a las oficinas públicas y también logra visitar bases militares de alto valor estratégico, como las fortificaciones secretas situadas en los Altos del Golán, que Israel va después a ocupar gracias a la información filtrada por Cohen.

Genera mecanismos diversos, para con mucha frecuencia mandar información a las oficinas de la Mossad a través de mensajes en código Morse y también documentos y fotografías que hace llegar en los objetos que exporta a Europa.

Con el tiempo, Cohen se hace muy cercano a George Saif, quien ocupa un alto cargo en el Ministerio de Información. Ahí, como hombre de confianza, tiene acceso a documentos confidenciales. En 1963, Hafez da un golpe de Estado y asume la conducción del gobierno. El nuevo primer ministro lo consulta e invita a reuniones e incluso llega a proponerle que se haga cargo del viceministerio de Defensa.

La situación en Siria y los cambios en el gobierno inquietan a Cohen que se siente menos seguro. En 1964 viaja a Israel, se encuentra con su familia, y pide a la Mossad terminar con la misión. La instrucción es que debe regresar. Al parecer en su trabajo se vuelve menos cuidadoso.

Un error, que nunca debió haber cometido, fue transmitir los mensajes cada día a la misma hora, lo que facilita a la contrainteligencia siria rastreara su señal. En 1965, gracias a equipos soviéticos, agentes irrumpen en el departamento de Cohen en medio de una transmisión. Es arrestado y torturado, pero siempre se negó a dar información sobre Israel.

El gobierno israelí, tras su detención, inicia una campaña mundial, para pedir su liberación, pero ya nada se podía hacer. El 18 de mayo de 1965, Cohen es ahorcado en una plaza pública de Damasco. Sus restos nunca fueron devueltos a su familia. En Israel se le considera un héroe nacional y uno de los mejores espías que ha tenido la Mossad a lo largo de su historia.

La construcción de la historia está bien hecha. Los capítulos mantienen el interés. La actuación de Baron Cohen es muy buena. Es creíble.

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