Bafar: de pequeña procesadora a gigante en exportación

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(Por Revista Expansión)

Grupo Bafar, una pequeña procesadora que surgió en Chihuahua hace 37 años, ahora forma parte del pequeño grupo de compañías mexicanas que no solo se han consolidado en el mercado local, sino que se han abierto camino en otros países.

La compañía, que ocupa la posición 94 del ranking de “Las 100 mexicanas globales” elaborado por Expansión, obtiene el 5% de sus ingresos totales (15,273 millones de pesos en 2020) del extranjero. Grupo Bafar opera un complejo industrial en Estados Unidos y además exporta sus carnes rojas, embutidos y lácteos a Japón, China, Puerto Rico, Guatemala, El Salvador, Colombia y Cuba.

“El camino de crecimiento en otros mercados ha sido largo, nos ha tomado unos diez años, pero ahí va. Ahora sí que, como dicen por acá mis paisanos: le estamos midiendo el agua a los camotes”, dice Eugenio Baeza, director general de la compañía.

Las ventas en el extranjero de Grupo Bafar han crecido en los últimos años a una TACC (Tasa Anual de Crecimiento Compuesto) del 72%, de acuerdo con datos de la compañía, y Baeza asegura que en los siguientes cuatro años continuarán con los planes de expansión, aprovechando los múltiples acuerdos comerciales que tiene México con más de 40 mercados. El objetivo es que, hacia 2025, el 35% de los ingresos se genere fuera de México.

El empresario chihuahuense cuenta que la entrada de México al Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) en 1986 fue el trampolín que impulsó a la compañía a mejorar su competitividad. “Enfrentarnos a competidores extranjeros nos hizo avanzar en tecnología, en capacitación, en modelos de calidad, en productividad, en desarrollo de productos y en modelos de gestión y de educación”, relata Eugenio Baeza.

A finales de la década de los 90, Grupo Bafar inició la diversificación del negocio con la apertura de tiendas y con la fabricación de productos con mayor valor agregado. Con toda esta infraestructura y con un portafolio de productos robustecido, la compañía se animó, en 2008, a cruzar la frontera norte y conquistar el mercado estadounidense.

Poco a poco ha ganado terreno allí. En 2018, Grupo Bafar expandió sus operaciones a Texas, en Estados Unidos, con un complejo de siete plantas en las que se producen carnes frías, quesos y madurados, que son enviados a las cadenas de supermercado en California, Texas, Illinois, Georgia, Nuevo Mexico, Arizona, Colorado y Puerto Rico.

Eugenio Baeza revela que el secreto del éxito de la internacionalización de Grupo Bafar ha sido identificar los nichos de mercado y el valor agregado que le puedan dar a sus productos. Esto significa encontrar las ventajas comparativas de las zonas en donde ubican sus operaciones, para obtener los mejores proveedores para sus alimentos.

Las instalaciones de Bafar en La Piedad, Michoacán, son un buen ejemplo de esta estrategia, ya que después de la construcción del Complejo Agroindustrial Bafar y una central de cogeneración de energía, la compañía expandió su envío de cortes de cerdo a China y Japón. Desde este complejo, la compañía también exporta productos a empacadoras en Guatemala, El Salvador, Colombia y Cuba.

El crecimiento de la compañía fuera de México no ha sido totalmente orgánico. Grupo Bafar es una empresa activa en adquisiciones de otras compañías de menor tamaño, y en el futuro mantendrán esta disposición de abrir su cartera para comprar a empresas que “aporten valor y permitan fortalecer su presencia en los mercados donde ya tiene presencia”.

“Al momento de elegir hacia donde expandirnos es bien importante considerar las ventajas competitivas de las regiones y de las compañías, para complementarlas con las ventajas que tenemos como grupo: nuestro modelo de gestión, nuestra forma de manejar y hacer las cosas” puntualiza Baeza.

La próxima Fibra

La diversificación de Bafar va más allá de los productos cárnicos. El holding analiza su incursión en una Fibra agroalimentaria, modelo que existe en Estados Unidos y con el cual podrían replicar la estrategia de Fibra Nova, que debutó en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) en 2017.

La empresa creó el Fideicomiso de Inversión en Bienes Raíces (Fibra) Nova a través de su división inmobiliaria.

Las Fibras son un medio de inversión dedicado a la adquisición y desarrollo de bienes raíces con el fin de obtener ingresos por los arrendamientos de dichas propiedades.

Específicamente, a través de las fibras agroalimentarias, un modelo poco explorado en México pero ya maduro en Estados Unidos, las compañías invierten en tierras que posteriormente arrendan a los agricultores. “Pensamos que por ahí hay una oportunidad de desarrollo muy importante”, dice Baeza.

Según datos de la empresa, el portafolio inmobiliario de Fibra Nova estaba compuesto por 99 propiedades y un total de 350,210 metros cuadrados de Área Bruta Rentable (ABR) con una tasa de ocupación de 100% al cierre del último trimestre del año pasado.

En su último reporte financiero, del tercer trimestre del 2020, la compañía informó que las ventas netas registraron un alza de 3.9% a 11,698.6 millones de pesos. El flujo operativo creció 29.9% al pasar de 1,207.4 a 1,568.4 millones de pesos.

Lo ingresos de la Fibra pasaron de 472,325 a 571,175 millones de pesos, lo que equivale a un incremento de 18.8%.

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