-Omisiones de Corral, los retos de Maru -La culpa es tuya, Juan Carlos -A Marco lo dejaron solo

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A lo que te truje Chencha, pa’ luego es tarde, y al mal paso darle prisa… no le quedó de otra al gobernador Javier Corral que aceptar, pese a sus innumerables intentos por evitar que Maru Campos llegara a la contienda del 6 de junio en libertad, reconocer que la mayoría votó por ella y que será su sucesora.

Y es que nada pudo hacer con sus alianzas tras bambalinas para que Loera llegara a la grande; generando expedientes al vapor, falsificado firmas, mandando ministeriales a la Ciudad de México para encontrarle la más remota prueba que la pudiera inculpar de algún ilícito, pero nada más no lo logró.

Corral utilizó todos los recursos a su alcance, la Fiscalía que tanto pregona que es independiente la manejó a su antojo para ir tras enemigos políticos.

En eso se le fueron 5 laaargos años y la ciudadanía no notó beneficio alguno.

En la capital la inmensa mayoría votó por el PAN, pero sabían perfectamente que a Corral ya no le queda ni una migaja de panista y como lo dijo en su conferencia de prensa de ayer, sólo espera el proceso de expulsión.

Al interior del albiazul confirmaron lo que tanto sospechaban, un Javier enfermo de poder, el que “aquí nomás mis chicharrones truenan”, pues acusó por igual a la prensa de desprestigiarlo, pero no fue la prensa sino su cátedra de omisión en la función pública lo que terminó por sepultar a una de las peores admistraciones estatales.

Corral ya se va y los chihuahuenses están a la espera de que venga un cambio de fondo, de raíz, que se dé impulso a la economía, se bajen los índices delictivos, se mejoren los servicios de salud y que de una vez por todas se reactive la obra pública.

……

“Llorar y llorar”, cantó José Alfredo Jiménez y eso fue lo que hizo Juan Carlos Loera, que en lugar de asumir su realidad y responsabilidad culpó hasta a la madre naturaleza de su derrota en las urnas.

Que si los empresarios señalaban a Morena como un peligro para México, como si él no hubiera hecho calificativos hacia sus contrincantes.

El mismo círculo rojo avisoraba una contienda cerrada entre los punteros, pero fue el inundar el estado de espectaculares lo que generó una falsa percepción de que Loera tendría alguna posibilidad; y todavía con eso se atrevió a escupir para arriba y señalar el derroche de recursos en las campañas.

Chihuahua habló y con la mayoría de los distritos federales y locales ganados por el PAN, fue el reflejo de que al menos hoy en día la 4T no tiene cabida en la entidad.

Únicamente en Juárez Morena fue superior y se vio con Cruz a la cabeza de manera contundente pero a Loera no le alcanzó, pues tenía la certeza de que los votos de la sierra y pueblos pequeños fuera para él, cosa que no ocurrió.

Loera fue un mal perdedor y como eso quedó.

……

Caso contrario a Loera, Marco Adán Quezada enfrentó su realidad, al PAN y al mismo partido que le abrió las puertas para la candidatura.

Quezada agradeció a su equipo, a sus amigos y a quienes creyeron en su proyecto y se portó como un caballero al no revelar que todo el recurso se fue a la campaña de Loera; llegaban a las colonias en recorrido y sólo los mandaban con la propaganda y lo básico para hacer proselistismo.

Varios grupos al interior de Morena hicieron de todo para que Quezada no llegara, siendo que era un buen candidato que no contó con el apoyo debido y eso le repercutió al partido y al mismo Loera, que en la capital no obtuvo ni la tercera parte de los votos que tuvo Maru.

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