#ZonaLibre | El despertar de la derecha en México

#ZonaLibre | El despertar de la derecha en México

Por: Caleb Ordóñez

Hace apenas unos pocos años, la palabra “populismo” era utilizada diariamente para denostar a los políticos que tenían los más altos índices de aprobación.

No importaba si se tratara de izquierdas o conservadores. La tendencia populista fascinaba a los ciudadanos, ya fuera en Brasil, Venezuela o Estados Unidos.

Pero el término perdió fuerza cuando un contencioso López Obrador, identificado con el socialismo latinoamericano, se aliaba a un flagrante conservador republicano, Donald Trump. Ambos, con tintes ideológicos totalmente contrarios y pertenecientes a espectros contrarios en tableros políticos. Sin embargo, a estos dos los unió aquella mitología de que “dos polos contrarios se atraen”.

La -sincera- amistad entre Andrés Manuel y Donald Trump se convirtió en la más grande extrañeza que sufrieron aquellos que votaron por el morenista -quien en ocasiones decía ser admirador del ateo “Che” Guevara y, al otro día, presumir ser cristiano y fiel seguidor de Jesucristo-.

No había manera de defender tan desconcertante alianza con el hombre que más ha buscado desprestigiar el honor de nuestra patria y la de nuestros paisanos en tierras estadounidenses.

Aún así, los seguidores del tabasqueño siguieron firmes en apoyarlo y aceptar una “maroma” más. Una fallida alianza que nos ha costado ser el tercer país seguro de Estados Unidos, provocando una crisis migratoria que no se había vivido nunca y que tiende a agravarse mucho más en la frontera.

Dos posturas tan radicales, que parecían nunca poder congeniar, terminaron uniéndose por una sola razón: el hambre de la aprobación y los votos.

Pero del fracaso electoral de Donald Trump en 2020 al perder la reelección, los vientos han cambiado a su favor. El desencanto popular por la fallida gestión de Joe Biden tienen al magnate en el primer lugar de las encuestas, solo tiene que superar las internas y así convertirse en el contendiente a vencer.

Pero esos vientos que apoyan el regreso del excéntrico neoyorquino tienen que ver con una radicalización del discurso conservador de derecha en Estados Unidos contra la poderosa campaña a favor del aborto y otras polémicas originadas por el llamado movimiento “woke”.

Los movimientos sociales que recientemente han estallado en aquel país se han centrado en empoderar a algunas minorías. Principalmente campaña feministas, de afroamericanos y a favor del colectivo LGBTTI, las cuales registran avances significativos a tal grado que han logrado llevar sus banderas a los deportes profesionales, Hollywood, publicaciones en libros de texto públicos, la prohibición de orar en escuelas públicas y otras estrategias que efectivamente están en todos los aparadores, discusiones y medios gringos.

¿Extremismo o ideología?

La considerada cultura “woke” o “progre” comenzó como una lucha de razas y clases, para ahora convertirse en una pelea de géneros y orientaciones sexuales. Para algunos opositores, ha rayado en el extremismo y la intolerancia.

Dichos grupos critican, por ejemplo, que el movimiento Drag Queen Story Hour (DQSH por sus siglas en inglés) -una actividad donde personas drag leen cuentos a niños con la intención de normalizar la diversidad en espacios públicos- busquen “atacar” a las nuevas generaciones, a fin de promover su ideología de “igualdad”.

En México, el pasado 30 de abril, dicha organización realizó algunas lecturas públicas para “celebrar” el Día del Niño.

Una de las voces que se levantó álgidamente fue de la senadora Lilly Téllez -quien aparece como una de las contendientes por la candidatura a la presidencia por parte de la oposición en 2024-.

A través de un video en Twitter, la sonorense alertó que la izquierda quiere controlar todo, por ejemplo, a la educación para ideologizar a los niños hacia la ignorancia. “Que no se metan con nuestros niños, ni nuestras creencias”, señaló, refiriéndose al supuesto adoctrinamiento que se busca instaurar en libros de textos gratuitos, a favor del aborto y la normalización de la transexualidad desde edad temprana.

Lo que podría ser una simple opinión de una política perteneciente al partido conservador mexicano (PAN), se convirtió en una bandera que fue alzada por cientos de miles de personas, que han estado calladas por años en el país: los ciudadanos que simpatizan con la derecha.

Téllez ha recalcado que es tiempo de una “derecha moderna”, a la que define como un sistema de límites, atracción de inversiones, el uso de la fuerza contra los criminales y la defensa de las creencias religiosas.

El discurso de la senadora ya ha logrado enfurecer a las tribus más radicales del morenismo. Para la Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, dicho discurso es de odio: “Como no les ha funcionado un discurso en el que no creen, ahora, ¡fuera máscaras! y hablan de lo que son, que es una derecha de todos los partidos que representa esa alianza, ¡imagínense! que lo que defienden es un discurso casi fascista”.

El pasado 17 de mayo, la senadora morenista Citlalli Hernández llevó a un grupo de transexuales llamados “drag queens”, quienes le mandaron un mensaje a la senadora Téllez: “Usted es una ignorante y yo le invito aquí en este Senado a que se siente con nosotras las dragas, porque no quiero morir mañana por su mensaje de odio. No soy pederastay no estoy enferma, soy una artista”, sentenció la llamada “Drag gordis”.

Las importancia del debate

Más allá de los dimes y diretes en redes sociales y las controversias entre grupos radicales, el discurso de Téllez sí ha funcionado a su favor en las encuestas (como le está funcionando a los republicanos en Estados Unidos).

Y aunque en lo personal no comulgue muchas veces con la forma de discusión por parte de Lilly Téllez, reconozco que es socialmente sano que existan voces que busquen la participación ideológica y el debate de causas, de la gente que se encuentra en el lado conservador. Ellos han tenido que cerrar su boca por años a causa de la polarización que ha provocado el presidente desde su púlpito mañanero.

Es importante que todas las expresiones sean escuchadas y atendidas en un país que busca posicionar la democracia por encima del autoritarismo y la instauración de regímenes a modo.

Que la derecha despierte, que exclamé su incomodidad sobre aspectos sociales en el mundo de las ideas, es una gran noticia para cualquier país que se considera plural y que busca construirse a través de acuerdos con todos los visajes.

Durante años, el panismo se perdió en la idea de disfrazarse de centro-derecha, incluso coqueteando con la izquierda. Ese error ideológico le ha costado la decepción de millones de personas que no han visto una propuesta política, según su visión del país.

Por eso la derecha panista debe recuperar las ideas de Manuel Gómez Morín y Carlos Castillo Peraza, pues la apuesta a la posición del humanismo cristiano es emergente en una neo-cultura confundida en el sincretismo ideológico entre izquierda y el autoritarismo.

Nada le convendría más a nuestro país que cada político tenga clara su ideología y la defienda, a fin de que las nuevas generaciones tengan claras las posturas de cada espectro electoral y, de esa manera, no sean tan fácilmente manipuladas.