#ZonaLibre | Los de en medio

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Por: Caleb Ordóñez

El pasado domingo 10 de abril mostró una realidad que se ha mencionado durante años en el país. La división de carácter político en el país se midió en una participación menor al 18% del padrón electoral.

Estados gobernados por Morena fueron quienes salieron a defender el mandato del presidente López Obrador. En algunas casillas de aquellas entidades, las filas eran larguísimas y el ánimo de los electores muy positivo para la llamada 4T. Sin embargo, estados como Querétaro, Aguascalientes, Chihuahua o Nuevo León mostraron una lejanía ideológica muy marcada a la del ejecutivo.

¿Qué sucede con el 82% de los mexicanos registrados ante el INE que decidieron abstenerse de ir a sufragar?

El presidente mostró que cuenta con el músculo de más de 16 millones de mexicanos. También se demostró que hay un cúmulo de personas que ya no tienen el mismo ánimo para AMLO, como en el 2018. No son pocos, sino millones que han decidido darle la espalda.

La suma-cero de la revocación de mandato
Esta gran cantidad de decepcionados podrían quedar en el limbo de la participación política, o bien, se han dirigido a la otra balanza completamente, con cierto sentimiento de despecho al sentirse poco o nada representados por el gobierno en turno y por el cual, en plenas elecciones, compraron sus promesas.

López Obrador cumplirá cuatro años en la silla presidencial y para muchos ha incumplido sus promesas de campaña. Para ellos pareciera que el presidente tiene una doble cara; una como candidato y otra como mandatario. Muchos aseguran que antes tuvo soluciones y hoy excusas.

La realidad es que el carisma del tabasqueño arrasó en las urnas, pero también el hartazgo por gobiernos priistas y panistas que culminaron con una aceptación pírrica.

La consulta, o votación por la revocación de mandato, es la media exacta del nuevo régimen que busca implantar López Obrador. Es el clímax más alto de su gobierno. Para los expertos en el tema, como lo es el periodista Naim Moisés, todos los grandes gobiernos tienen una cúspide de poder que se irá desmoronando justo a la mitad de su mando. ¿Lo sabe López Obrador? Seguramente sí.

Vivimos una especie de fragmentación político-social que es dolorosa. Algunos la llamamos polarización, para otros es un enfrentamiento entre grupos sociales según su economía, posición o estatus.

La realidad es que nuestra democracia está sufriendo una madurez que puede ser significantemente positiva.

Como nunca antes, la mayoría de los mexicanos están inmersos en lo que hacen o dejan de hacer sus gobiernos. Muchos han abierto sus sentidos políticos para participar con su apoyo o sus quejas.

El que se haya realizado una primer consulta sobre la labor del presidente en turno son buenas noticias, lamentablemente cada voto costó 102.5 pesos –carísimo- pero una nueva modalidad democrática se implantó para el futuro.

Esta mitad del camino del gobierno obradorista nos puede enseñar a votar con más conciencia. Sea que estemos a favor o en contra del gobierno en turno, sea que hayamos votado o no por un nuevo régimen. Estamos aprendiendo a votar menos por el carisma o el hartazgo y conocer mejor y más detenidamente, las propuestas.

Porque AMLO prometió acabar con el aeropuerto de Texcoco; prometió un tren maya; aseguró que no combatiría a los narcos; dijo que buscaría una reforma eléctrica; prometió muchas consultas populares; aseguró que su fortaleza serían los apoyos sociales y decenas de temas controversiales. Aún así millones votaron por él sin conocer sus propuestas.

De aquí en adelante, rumbo al 2024, estará en ese enigmático 83% de votantes que no acudieron a la revocación de mandato para decidir mucho sobre el rumbo de un país que se ha cansado de la pelea estéril, de los cañonazos desde el atril de las mañaneras y las divisiones sin sentido que hemos sufrido. Donde amistades que se han roto y hasta familias que se han separado por amor u odio a la figura de una persona, en este caso el presidente de la República.

El abstencionismo del pasado domingo debe poner nerviosa a la clase política dominante, debe hacernos meditar en que los de en medio en el tablero del espectro político -los que no se venderán al mejor postor-. Ellos están madurando su participación política y esto fortalece a la joven y golpeada democracia de nuestro país.

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