La tensión diplomática entre el Reino Unido y Rusia escaló a un nuevo nivel, luego de que el Ministerio de Relaciones Exteriores británico anunciara la expulsión de un diplomático ruso acreditado en Londres.
La medida se produce como respuesta directa a la decisión de Moscú, el mes pasado, de expulsar a un funcionario de la embajada británica bajo acusaciones de espionaje económico, calificadas por Londres como infundadas y parte de una campaña de intimidación.
Un portavoz del Gobierno británico condenó enérgicamente las acciones de Rusia, asegurando que las acusaciones contra su personal diplomático carecen de fundamento y forman parte de un patrón de hostigamiento.
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